Noche a noche encaramos a la muerte
los más elegantes en un juego de go o ajedrez
los menos -la mayoría- en un juego de policías y ladrones.

Cuál fue mi delito para tan inexcusable pena?
Nacer
Con cada parto una mujer se hace madre de la muerte
y cómplice.

No estamos menos cerca de la muerte que una anciana cuasicentenaria.
Ese es el confort amargo que nos hacemos durante el día
para olvidar que en cada esquina la muerte esparce sus semillas.

La muerte persigue con suaves aromas
esponja el aire con besos y cantos
siempre está ahí
mi amada amiga.

Entre lirios y cristales
avanza incansable hacia la meta
única poseedora del plató definitivo
y del último poema, el más digno de cualquiera.

Un Comentario

  1. La vida en si misma es fragilidad y la muerte en cambio es la cara más dramática de la ley máxima del universo: la transformación…

    No te había leido Holanda, cuanto me he pérdido!
    Extraño nuestros cafés y nuestras catarticas conversaciones en arquitectura…


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