Una vez vi en tus ojos lo que te unía a él. No necesitaba tus mensajes en la contestadora para revolver mi memoria.

Asumo sin pasiones tu traición, y sé que el juego es siempre extremo, que pocas veces nos mantenemos en las orillas de la escritura para dar serenidad a nuestras almas.

Porque lo que hacemos al escribir es dilatar la espera por el próximo gran golpe. Tú en mi cama, o en la de él, o yo en la de otra, y el juego recomienza con un temblor atávico de años de espera.

… Una que otra vez una lágrima atravesada.

… Yo ya estoy acostumbrado.

Recomienza una etapa en el que me permito una ilusión en un mar de certidumbres. La ilusión de que ella dejará de ser una amiga, la certeza de que tú eres mi única amante.

Ojalá yo pudiese ser como mi gato, que atrapa la luna en sus pupilas para no olvidarla cuando mengua. Hoy tú menguas, y yo cierro la ventana temiendo el huracán. Tratando de cerrar, como la ventana, una etapa de esperanza fatua.

Estaré en este lado del cable, sabiendo que twittearás nuevamente cuando se te pase la culpa, tus dos culpas por tus dos adulterios, perdonándote a la distancia, pagando el precio de amarte.

3 Comentarios

  1. Por qué esperar una segunda parte,
    si podemos hacer de este amante
    un grandisimo cabrón caminante?

    jejeje este Tristán es sorprendente…

    Besos

  2. Pues sí, si se metió en este lío no le queda más que seguir la carrera de cabrón.

    He estado que este Tristán no es el mismo, así que me estoy sospechando que Isolda tiene dos amantes… jejeje

    Será que tú haces la voz de Isolda ahora? Besos

  3. Un gran reto.. Podría buscar alguna otra razón..


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