Y hay un halo que me separa del deseo, algo que me impide acercarme a la comunión total con su cuerpo. Él no existe, és es muchos, legión de brazos y pechos que abren a mis ojos miles de historias que no serán, y que están al alcance de la mano…
Infinito reclinable, él sufre por no conocerme, yo sufro por no saber dónde está, cómo se llama, por no haber visto sus ojos jamás.
Él sabe de mí, él me anhela como yo a él. Él se engaña justo como lo hago yo. Mi esfera infinitamente rota para unirme a su luna. Sin embargo, la espera es eterna y castiga, mis muslos no pueden más con esta vida.
